En un noche fría, en un año que no tuvo nombre
Cuando los arboles susurraban el nombre del viento y la luna menguante reflejaba destellos del cielo
la silueta de un ángel rasgo
los cielos
rompiendo el telon de la noche
Fue el sol de tu mirada
que como un rayo de esperanza
lleno de paz y calma mi alma
aclamaba cortar con versos tus labios la soledad que ahora me enbarga
Pues fueron tus brazos quienes cubrieron las tinieblas que ahora hacen de cama
El homenaje que hago a ti, cielo, no es más que unas cuantas y humildes palabras, de cuando eramos felices y no sabíamos de agonía empapada en dolor
Solo espero que las estrellas de ambos puedan seguir caminando hasta el fin de ese camino

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